El miedo a la libertad

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¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el ser humano, hasta el punto de tratar de eludirla?

Esta pregunta, que formulara Erich Fromm en su obra "El miedo a la libertad", me ha dado últimamente bastante que pensar, a propósito de la relación entre las leyes educativas y el trabajo de los docentes.
La normativa en vigor (no sabemos hasta cuando) otorga al docente un amplio margen de autonomía en la concreción del currículo. Yo diría incluso que exhorta a la contextualización de todo esa letra que, como la puerta de la Ley en la fábula que Kafka incluyó en El Proceso, no asumimos como nuestra porque nos da miedo.
No creo que quien haya redactado la legislación se haya inspirado en la espada de Damocles, en el Gran Hermano o en la cólera de Yaveh. Me parece que la intención de los legisladores es, más bien, darnos la llave que abre una puerta. Las habitaciones a las que accedemos las podemos decorar como queramos, distribuir los muebles a nuestro sabor.
Muchas veces encuentro estudiantes que —tras años de adiestramiento— se sienten muy incómodos cuando les propongo que decidan algo, que organicen su trabajo, que formen grupos con quien quieran...en fin, que ejerzan su autonomía. Se sienten más cómodos siguiendo instrucciones
A los docentes, a veces, nos pasa lo mismo. Por eso nos agarramos a las programaciones didácticas de los libros de texto como a un clavo ardiendo. Esto emana de la Autoridad, pensamos, y nos quedamos más tranquilos.
Cuando, posteriormente, se nos reprocha que nuestras prácticas son obsoletas, que nuestras programaciones son copiadas (luego nos enfadamos cuando nuestros alumnos fusilan la Wikipedia), se nos cruzan los cables. "Pero si yo hago lo que pone en el libro", "si yo sigo el temario de la editorial tal o cual". 
Difícilmente se puede llegar a resultados diferentes si se aplican las mismas medidas. Algo así dijo Einstein (que encarna la figura del sabio y, como a Aristóteles en la Edad Media, se le atribuyen sentencias verdaderas y apócrifas). Y eso, que resulta una verdad de Pero Grullo, no se aplica con la excusa de que las leyes educativas no lo permiten. Nada más lejos de la realidad. 
El aprendizaje basado en proyectos, las metodologías que fomentan la adquisición de las competencias básicas, los descriptores de evaluación del MCERL, las TIC como motor de cambio, el uso de los portfolios como evidencias de aprendizaje, etc, etc, no están reñidos con la legislación que regula nuestra actividad docente. Todo lo contrario. Simplemente se trata de perder el miedo a investigar, a arriesgar, a cambiar...a ser libres.
Seth Godin, gurú del márketing, escribió en The purple cow, algo tan obvio como que hay que buscar la sorpresa, la emoción, para que algo habitual se convierta en una experiencia imborrable. Y eso raramente se consigue con actividades mecánicas, repetitivas, aburridas. 
Necesitamos una "vaca púrpura" en el aula.


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