Hay un dicho, repetido hasta convertirse en lugar común, que afirma que se necesita a toda una sociedad (o tribu) para educar a una persona. Este aforismo podría aplicarse —mutatis mutandis— a la metodología basada en proyectos (PBL son sus siglas en inglés), puesto que para llevarla a la práctica se precisa el concurso de toda la comunidad educativa (profesorado, familias, alumnado, inspección).
En este primer trimestre del curso me planteé una aproximación al trabajo por proyectos con mis alumnos de Diversificación, basándome en el trabajo de Ana Basterra. Puesto que me decidí a ir de outsider, asumí que tendría que empezar a poner los cimientos y deshacer las falsas concepciones sobre el aprendizaje que arrastran los estudiantes. Es un trabajo ímprobo, lento y que necesita mucha paciencia. Se puede hacer camino, si bien es cierto que con la ayuda de toda la comunidad es más fácil.
El trabajo que les proponía (seguir el viaje de nuestro idioma hacia América) les produjo un cierto vértigo desde el comienzo, a pesar de estar muy guiado por mi mano. Eso de que no te dicten "lo que entra en el examen" hace que se mueva el suelo que has pisado durante años de carrera académica. Y es comprensible. No obstante, por mi propia experiencia como aprendiz, soy consciente de lo mucho que ha cambiado el concepto de "aprendizaje" en los últimos años con la irrupción de la tecnología y las redes sociales virtuales en nuestras vidas.
Los entornos de "aprendizaje informal" han crecido y son muy atractivos. Para mí, aprender es más un proceso en el que estás pensando, reflexionando, buscando, y en el que puede surgir la "iluminación" o la conexión de ideas en cualquier momento, que sentarse durante unas horas a memorizar unos conceptos o repetir ejercicios mecánicos. El estudio es un estado de ánimo. Y si realmente te interesa algo, te acompaña en todo momento, aunque sea de forma latente o inconsciente. Aprender es descubrir.
Pienso a menudo en la frase de Churchill "me encanta aprender, pero me horroriza que me enseñen". Yo mismo he de confesar que me aburro mortalmente en cursos y charlas pero disfruto aprendiendo de otros colegas a través de Twitter, Facebook, Slideshare, Blogger...Tiendo a pensar que a mi alumnado le debe pasar algo parecido. Que me perdonen mis compañeros, pero a mí la Secundaria, cuando era estudiante, me resultaba insufrible y absurda. Aún me pregunto cómo he llegado a amar la profesión docente después de una experiencia tan mala como alumno.
Por tanto, no puedo hurtar a mi alumnado esa experiencia y darles una especie de sucedáneo. Sé que el PBL cobra su auténtico sentido cuando se trabaja interdisciplinarmente. Aún así, este trimestre, doy un paso más. Lejos de cambiar de método, profundizo aún más y les presento un nuevo proyecto en el que les pido más autonomía en el trabajo.
Mayor compromiso, una vez más.
