jueves, 1 de diciembre de 2011

Puertas que se abren

Había pensado titular esta entrada "Grandes esperanzas", por un lado como homenaje a Dickens (Great expectations), y por otro porque esa es la sensación que tengo al terminar mi primera experiencia como formador de profesores en la modalidad presencial. No quise, no obstante, pecar de grandilocuente, de pomposo.
El curso al que me refiero, "Aplicaciones tic y herramientas colaborativas", se realizó en dos institutos casi al mismo tiempo. Algunas semanas tenía dos sesiones en dos sitios diferentes, lo cual me mantuvo bastante ocupado durante unos días.
He tenido la suerte de conocer a compañeros y compañeras con ganas de aprender, pendientes de lo (poco) que yo les podía mostrar. Mi percepción del profesorado ha cambiado en estos días. No es cierto el inmovilismo generalizado, no es cierto que no haya ganas ni ilusión entre los docentes. 
La mayoría de los asistentes no habían oído hablar de software libre, ni se habían imaginado que las redes sociales tuvieran aplicaciones en la educación, pero les interesó conocerlo, les pareció que descubrían cosas nuevas (de eso se trata ¿no?). 
Antes de comenzar no las tenía todas conmigo. Pensaba que, quizá, me tacharían de utópico, que les sonaría demasiado revolucionario mi discurso. De cualquier modo, mi baza era enseñar trabajos de mi alumnado, es decir, demostrar que se pueden hacer cosas con las tic, aunque sean modestas. No se me ocurriría acudir sin muestras de lo que propongo, o lo que es peor, con trabajos construidos "ad hoc"
El centro en el que yo trabajo es un instituto de educación compensatoria, con una gran cantidad de alumnado en riesgo de exclusión social, así que también quise mostrar la importancia de superar brechas digitales
Me he dado cuenta de que todos esos profes y profas que no utilizan twitter, ni han oído hablar de PLEs, están deseando aprender, están deseando verle la utilidad las tic. 
En cuanto se la ven, se dan cuenta de las puertas que se abren.