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| David Foldvari |
Las escaleras se suben de
frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente
incómodas.
Julio
Cortázar “Instrucciones para subir una escalera”
Con
la intención de subir de frente, cómodamente, esa escalera de la que nos hablaba
Cortázar, de realizar una ascensión coherente a lo largo del curso
escolar, me he propuesto adoptar y llevar al aula un
enfoque que contemple las Competencias Básicas como eje real —y no
meramente teórico— del currículo, con una programación de
contenidos organizada en torno a proyectos
que se articulen en tareas.
Es
cierto que se puede ascender hacia atrás o de costado, como nos
apunta en la cita que encabeza este post
el maestro
argentino, pero —él
mismo nos advierte—
resulta ciertamente incómodo. La elección de un método puramente
transmisivo, basado en el profesor como única fuente del
conocimiento (magister
dixit),
puede tener sus frutos, pero acarrea hoy día —no
lo duden—
muchos dolores de cabeza.
La
elección de este método de enseñanza y aprendizaje parte, pues,
de una toma de conciencia de las diferentes crisis que sufre, de modo
crónico, el ecosistema de
la educación: crisis de autoridad y prestigio social del docente,
crisis de autoestima, crisis de expectativas por parte de las
familias...Todas ellas motivadas —a
mi entender—
por el divorcio
existente entre, como decía Cernuda,
la realidad
y el deseo.
El
aprendizaje basado en proyectos pretende ir más allá del acto de fe
que diariamente exigimos a nuestro alumnado. Responder a una cuestión
relevante en nuestra sociedad, investigar y pensar —more
socrático— sin dar nada por supuesto, por
comprendido de antemano, resolver problemas o elaborar algo tangible,
que pueda tener presencia fuera de los muros —cada
vez más altos—
de la Escuela; todo ello poco tiene que ver con el
consabido y tísico esquema "explicación (libro)/ examen (las
respuestas deben coincidir con lo que dice el libro)". Quien se
haya enfrentado alguna vez a la pregunta "¿para qué sirve
esto, profe?", formulada sin complejos y hasta con cierto
candor, y no se haya atrevido a responder "para aprobar"
sin sentir al menos un ligero rubor, comprenderá que pedimos a
nuestro alumnado diariamente que actúe con la fe
del carbonero ("aprende esto y aquello y
lo de más allá, es por tu bien. Ya lo entenderás cuando seas
mayor").
Los
proyectos constituyen un reto abordable y tangible, real, con una
conexión evidente con el mundo.
Además
de los relacionados con la materia y los temas que se están
abordando, el aprendizaje basado en proyectos pretende conseguir
objetivos que están en la entraña misma de toda educación. A
saber:
- Mejorar la habilidad para resolver problemas y desarrollar tareas complejas.
- Mejorar la capacidad de trabajar en equipo.
- Desarrollar capacidades como: búsqueda de información, análisis, síntesis, conceptualización, uso crítico de la información, pensamiento crítico e investigación.
- Aumentar el conocimiento y habilidad en el uso de las TIC.
- Promover la responsabilidad por el propio aprendizaje.
Por
supuesto que esta metodología no es el bálsamo
de Fierabrás.
Hay quien se aferra al fracaso por motivos emocionales y causas más
profundas, que no se
solucionan con metodologías y otras zarandajas. Pero esta es harina
de otro costal.
Pecha Kucha para la presentación del curso a los padres:
