sábado, 2 de abril de 2011

Hágalo usted mismo

¿Qué es un profesor, o profesora (en realidad a todos se nos queda la misma cara, seamos hombres o mujeres)?
Es un señor, o una señora, que "explica" una serie de conceptos que ya vienen previamente diseccionados en un libro de texto (debería escribir Libro de Texto, con esa mayúscula sacrosanta), después pide a los alumnos que escriban en un papel lo que pone en el libro  —otra vez el librito de marras — y, por último, pone una nota según lo escrito en esos papeles coincida más o menos con lo que se pedía.
Esta definición, que es la más extendida en nuestra sociedad y —lo que es más chocante—  entre los propios docentes, me resulta tan estrecha como una camisa de fuerza. 
Más grave aún me parece la inveterada costumbre de confundir el currículo con la distribución de contenidos que hace una editorial en un libro de texto. Es común oír frases como "no me va a dar tiempo a terminar la programación, todavía voy por el tema X". 
Un trimestre (hubo un cierto retraso) usando los ultraportátiles, las pizarras digitales y la conexión a Internet en el aula de 1º de ESO, ha venido a ratificar algo que ya sabía, pero que nunca había visto tan meridianamente: el docente —junto con su alumnado— debe ser quien organice el currículo; debe ser el creador y el gestor de los materiales didácticos. El libro de texto, digital o no, es un objeto anacrónico en nuestra sociedad de la información.
En los albores del año 1977, algunos chicos y chicas se dieron cuenta de que podían ser músicos de rock, aún sin ser virtuosos. El secreto consistía en idear y montar sus propios temas, en pasar de intérpretes a creadores. Se dieron cuenta de que sus limitaciones técnicas les impedían tocar las canciones de otras bandas, así que la solución no podía ser más evidente: crearían su material.
Contra todo pronóstico, tuvieron éxito. Hoy parece inevitable que así fuera. ¿Quién va a saber mejor que uno mismo lo que es capaz de hacer, las cosas que le interesan, que le divierten, que tienen sentido en su contexto cotidiano?
A mi modesto entender, el principal desafío que nos brindan las tic es la posibilidad de hacernos protagonistas de nuestra tarea de aprendizaje, romper jerarquías, trabajar de forma colaborativa (¡somos un grupo!)...
A mí —y me gustaría creer que a mi alumnado tambiénme resulta mucho más gratificante "tocar nuestras canciones". Porque las hemos ido creando poco a poco, porque todos las podemos entender y, sobre todo, porque hablan de nosotros mismos.