miércoles, 12 de octubre de 2011

En el país de las maravillas

En un pasaje de Alicia en el país de las maravillas, que ahora releo con placer, Lewis Carroll nos cuenta que la protagonista "aún se acordaba de haber intentado una vez darse una bofetada por hacerse trampas jugando al cróquet consigo misma, ya que esta niña singular era muy aficionada a hacer como que era dos personas distintas".
Si nuestra Escuela (en su sentido más lato, desde la educación infantil a la universitaria) fuese una persona, le vendrían pintiparadas esas palabras que el socarrón escritor británico dedicó a su heroína.
Tres días bajo los cristales del granaíno Palacio de Congresos, cayendo por madrigueras de conejo, atravesando espejos en ambos sentidos, escuchando al Sombrerero, a la Oruga azul o al gato de Chesire y doblando la cerviz ante la caprichosa Reina de corazones (también conocida como Escuela 2.0), me han llevado a tal carrolliana conclusión. 
Posee nuestra escuela (lato sensu, otra vez) esa costumbre tan carpetovetónica de formar banderías, cuando la realidad nos dice que estamos todos en el mismo lado. 
En el Congreso Escuela 2.0 quise pulsar el estado de la cuestión de la cosa dospuntocerista y, para ello, asumí el papel de explorador. Como tengo una vena ácrata que se me hincha con facilidad, no me cuesta huir del cálido abrazo del grupo y navegar por mi cuenta. Así, no quise limitarme al foro alternativo (un "kongreso" dentro del Congreso), aunque fuera sin duda lo más interesante de todo el festival, porque ya sabía lo que iba a encontrar allí. En el foro estarían amigos virtuales y reales, profesionales que admiro fervorosamente, sabios y sabias cuyo trabajo conozco y sigo. Pero me interesaba también saber como ven las tic en la Escuela los docentes que no publican blogs, ni tienen cuenta en Twitter, ni saben lo que es un PLE, ni...ni...creo que no hace falta que siga. Y esos no estaban en el foro alternativo. Había que buscarlos en otros hábitats y charlar con ellos y ellas, conocer sus puntos de vista.
Pude observar que quizá los menos interesados en las tic fueran los del foro alternativo, y paradójicamente son quienes más las usan en las aulas. Los del mainstream estaban mucho más interesados en aspectos técnicos, en soportes y aplicaciones que a mí, francamente, no me ponen. 
La metodología, ¿para qué queremos las tic en las aulas?, ese sigue siendo el muro que separa a güelfos y gibelinos en la Escuela del siglo XXI. La brecha es grande, pero no podemos olvidar que, como la Alicia del cuento, no somos dos instituciones diferentes, sino una sola. 

Fanzine Pez



8 comentarios:

  1. De verdad que me encanta leerte.Lo que dices es tan sensato y obvio que debería ser el punto de partida de cualquier idea, proyecto etc pero desgraciadamente no siempre es así:ya sea porque los hay que tienen miedo, pereza, envidia de los que utilizan estas herramientas, y prefieren atacarles y ridiculizarles antes de intentar ni siquiera utilizarlas o ya sea porque los hay que están en el otro lado con sus egos, superegos y lo único que les interesa es figurar, o "yo llegué primero y lo que tú hagas a mi no me importa" el caso es que estamos creando muros que al final, nos acabarán distanciando.Si queremos que las TIC sean herramientas integradas e integradoras y habituales en las aulas, debemos empezar por extender la mano y ayudar al que no sabe ni por donde empezar.

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  2. Aitor, como es habitual en ti, un artículo excelente.

    Estoy de acuerdo con Maru en que empieza a haber un cierto elitismo entre los profesores que usan las TICs con respecto a los que no. Y eso es un error: hay buenísimos compañeros que no las pueden ni ver y formas penosas de llevarlas al aula.

    En este barco cabemos todos: los que subieron hace años, quienes realizan su primera travesía y quienes todavía no tienen su billete.

    Sé que vamos en la buena dirección, pero mi vena ácrata (sí. Yo también la tengo ^_^) me impide obligar a alguien a hacer lo que no quiere o no le convence; pero la misma vena es la que hace que, si alguien me necesita y sepa cómo ayudarle, me tenga a su disposición.

    Un abrazo, amigo.

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  3. Me alegra muchísimo leerte y saber que piensas casi como pienso yo, un fuerte abrazo

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  4. Los bajistas es lo que tenéis: vais a la estructura, a lo fundamental, al ritmo básico. Si escribimos como pensamos entonces me gusta como piensas amigo Aitor ;-)

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  5. Me parece un acierto el cariz literario que das a la cuestión. Tu apuesta por pensar en la metodología al margen de disputas y concepciones enlaza directamente con el debate que Felipe Zayas plantea en su última entrada. Creo que tenemos una asignatura este curso: encontrar maneras de usar las TIC que sean efectivas (no efectistas) y que surjan de planteamientos pedagógicos y no de esa filia dospuntocerista que a veces nos ciega.

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  6. Me gusta encontrar visiones que te ponen los piés en el suelo. Tengo la suerte de haber leido en dos días, dos reflexiones muy parecidas y con las que estoy totalmente de acuerdo, la tuya y la Miguel Rosa, http://miguelrosacastejon.blogspot.com/2011/10/iii-congreso-escuela-20-seguimos-en-la.html, os dejo el enlace por si os interesa :)
    Para bien o para mal la escuela la formamos tod@s, y me parece que si queremos cambiar algo, nos tendremos que poner de acuerdo y caminar en la misma dirección, las estrellas y la superioridad no son buenas compañeras para este viaje, busquemos puntos de encuentro y miremos de avanzar, con humildad, acompañándonos.
    Un abrazo Aitor.

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  7. Excelente artículo, Aitor. Coincido totalmente con lo que dices y con las apreciaciones de Maru y José Luis. Veo cierto elitismo pestilente últimamente entre los profesores tecnófilos que no me gusta nada, y que aumenta aún más la brecha con aquellos que no utilizan, por miedo, desconocimiento o convicción, las Nuevas Tecnologías. Todos tenemos un objetivo común y trabajamos en la misma dirección: conseguir enseñar a nuestros alumnos lo mejor que podemos, hacerles personas maduras, críticas y con valores. Sea con TICs o sin ellas.

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